Pluma Invitada • Por Cesar Terol
Porfirio el personaje, nadie en la vida podrá escatimarle ser reconocido como un personaje, calificativo que no tiene que llevar implícito si se es bueno o malo, solo es perse, un personaje.
Las cosas la vida las pone donde debe ponerlas, pocos saben que Porfirio de una familia de la ya inexistente clase media, tuvo como parte de su destino, tuvo de compañero a Cuauhtémoc Cárdenas en el kínder “Brígida Alfaro”, al cual no ingresó por tener el abolengo del hijo del general Lázaro Cárdenas, sino por vivir en la cerrada de Xola, a unas cuadras de la escuela.
Con beca de la SEP, curso primaria y secundaria en el Instituto México, ahí pues ya mejorcito todo, claro becado, y la Prepa una vez más gana una beca en el Colegio Universitario México, el famoso CUM.
El talento de la oratoria, lo traía en su ADN pero lo fue mejorando y perfeccionando, desde luego, y nadie sabe, que era tartamudo, de niño, su madre también profesora lo entrenó para superar su trastorno de lenguaje, leyendo diaria y agotadoramente en voz alta.
Ya en la Facultad de Derecho fue el más dotado de una generación de brillantes con condiscípulos como Carlos Fuentes, Víctor Flores Olea, Javier Wilmer, Carlos Monsiváis, entre otros.
Volviendo un poco a la infancia de Porfirio, en 1953, del viaje que les refería a Guanajuato, fueron a un concurso de oratoria es decir a los 13 años, viajan, y desde luego en condiciones de paupérrima situación, sin siquiera dónde darse un baño y duermen en un “cuchitril”, como decían las abuelas (eso parece un cuchitril, cuando tenias la recamara toda en desorden), caso es que se cuelan a un hospedaje de otra delegación también del concurso, a escondidas desde luego y los dejaron encerrados sin saber que estaban ocupando una habitación de colados y obvio, los dejaron encerrados. Claro, se despacharon hasta con los aromas.
Ese concurso lo gana Porfirio y claro de festejo, sale a un balcón de la habitación envuelto en una sábana como única ropa, desde luego simulando a en Cesar romano y claro los amigos en la broma pesada, le despojan del sabana-túnica, se quedó tal cual, en el balcón, eso lo narro infinidad de veces González Cosió como de las anécdotas más divertidas de esos adolescentes, que en el futuro serian personajes, de la vida política de México.
Muños Ledo, era un tipo culto, leído y “escribido”, su promedio escolar en la carrera, fue de 9.8, ahí fundó la recita Medio Siglo, donde comunicaban, pretendían por lo menos, la lucha social desde la inteligencia, y lo digo interpretando a tantos que lo han referido y contado, sí, me refiero a no sentirse nieto de Marx y comprar todo el Manifiesto de origen, si hablaban de la lucha social, más hacia la derecha fundacional de la Clase media mexicana.
Como presidente de la Sociedad de alumnos lo voltea a ver el secretario del trabajo, Adolfo Lópezmateos, no es así, de que lo vio y ya, desde luego le hacen llegar sus “gargantas profundas” (mote o sobre nombre de los espías de la CIA que ha referido últimamente López), caso es que le platican a Don Adolfo de un muchacho con ideas y “buen jale” y donde el propio López Mateos, se cuenta que patrocinaba la organización sindical estudiantil, y con ello años después ingresa al gobierno federal como empleado de la STPV.
Muños Ledo presumió siempre que el ingresa al Gobierno Federal y con ello en política, por sus dotes académicas y su elocuencia y no necesariamente por tener vínculo de índole partidista para esos tiempos el PRI, desde luego, el partido único e inmerso en el gobierno, sinónimo de priista, empleado gubernamental.
Porfirio, siempre se vio seducido, por estudiar en el extranjero y nutrirse de nuevos mundos para fortalecer su propio intelecto, ya en ello, sintió la necesidad de estudiar en el extranjero y que mejor el gobierno francés le dio una beca para la Sorbona, en París.
Durante cuatro años permaneció en el extranjero haciendo su doctorado en derecho constitucional y ciencias políticas y luego dando clases en la Universidad de Toulouse, al sur de Francia. En ese país conoció a su primera esposa, Marie Hélène Chevannier, con quien procreó dos hijos: Lorena y Porfirio Thierry, actual embajador de México en Marruecos.

A su regreso a México y no con la cartera llena, ni siquiera solvente, pues se enfrenta un poco a la falta de trabajo, lo vuelven a recomendar con el propio López Mateos, pero el elegante amigo, como esta en proceso de TESIS no acepta un cargo, pero claro que acepta una plaza de “asesor” si señor como no.
Y ya en gastos, de office boy, de López Mateos, pasa a subdirector de Enseñanza Superior y de Administración Científica del SEP, invitado por Jaime Torres Bodet, desde luego siempre ligado a la docencia en diferentes centros educativos, ese “otro lado de su personalidad profesional”, ya como enseñante en la Escuela Normal Superior, la Escuela Nacional Preparatoria, a invitación de Daniel Cosío Villegas, fundó en El Colegio de México el curso “Gobierno y Proceso Político en México”.
A partir de ahí, su carrera en un sistema autoritario y hegemónico fue en ascenso. De office boy de López Mateos, pasó a ser subdirector de Enseñanza Superior y de Administración Científica de la SEP en 1961, por invitación de otro de sus maestros, Jaime Torres Bodet. Ese mismo año enseñó en la Escuela NormalSuperior y un año después
En 1963, a sus 30 años, obtuvo su primer cargo en el PRI: presidente de la Comisión de Estudios sobre el Federalismo Mexicano del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES). Con la llegada al poder de Gustavo Díaz Ordaz, y desde luego haciendo lo propio para siempre estar vinculado al servicio en el extranjero, de suyo predilecto, y ya en esas, se convirtió en consejero cultural de la embajada de México en Francia, cargo que desempeñó apenas un año, entre 1965 y 1966, pues el embajador Ignacio Morones Prieto lo invitó a trabajar al IMSS.
El evento de Tlatelolco es un tema en Porfirio, como en toda esa generación, 1968 es para entonces secretario general del IMSS, pero él se encontraba fuera de México, se fue a Canadá a un Congreso, se entera a su regreso a Washington y el embajador le cuenta lo que pasaba, que era un “incidente” como califican ahora, claro, no había información de buen nivel en el extranjero, y nadie le hizo saber de estudiantes muertos, y hasta que llega a México sabe todo.
Después de la administración de Diaz Ordaz se incrusta de bien, en el PRI, pasa a ser del primer círculo de Luis Echeverria, y este, le designa, que sea quien elabore sus discursos, con esa prosapia que Porfirio manejaba de siempre, en la campaña y luego en premio, lo hace subsecretario de la Presidencia (Sria. De la Presidencia), y de inmediato, secretario del Trabajo, sus orígenes gubernamentales.
En el PRI, Porfirio fue un priista que cambió, modificó el lenguaje presidencial no solo el lenguaje político, si, el lenguaje presidencial que estaba anquilosado en los setenta y luego crear instituciones. “Desde un principio, en algunos aspectos empezó a modificarse el discurso político al más alto nivel

hacia uno más crítico y progresista” este es otro dato, por lo que me referí a que era, fue, UN PERSONAJE.
Con su auspicio, se crea la Comisión Nacional de Protección al Salario, FONACOT y la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, nada de desperdicio sus aportaciones, a este día, más que vigentes y necesarias.
Ya en la carrera, Echeverría, lo descarto como su sucesor y entre otras cosas que le generaron ruido al presidente saliente, la exposición tan activa en política les dio un poco de miedo a algunos que mal aconsejaron al presidente Echeverría, y fue por López Portillo, pero además de eso, Porfirio tenía tres temas “conservadores en contra”, se divorció de su primera esposa y además se volvió a casar, algo que no era muy bien visto en la época, decía el mismo.
El un tipo que le gustaba lo bueno, las mujeres hermosas, su talento intelectual generaba inseguridades a otros, un empleado de tiempo completo y más, un buen bailador, un sibarita (persona que es aficionado al lujo y a los placeres caros y refinados, especialmente si rechaza las cosas que no lo son), la artes, la cultura, los martinis, el cine, coleccionista de arte africano.
Con aquello de que “el que se mueve no sale en la foto”, explicó después de más de 30 años, siguió aspirando a la Presidencia y, cuando López Portillo lo designó secretario de Educación –1976– cometió el error de publicitar su ambición política. Se declaró listo para la presidencia y tómala, nuevamente “se movió antes” y fuera.
En la SEP no olvidemos, el Plan Nacional de Educación como siempre contra maestros sindicatos, tradicionalistas, etc.
Años después y con su capacidad de debate, tenía una participación permanente en Canal 11, todos lo vimos, lo escuchamos incluso el incidente con Reyes Heroles, secretario de Educación, que lo confrontó acusándolo de hacer “oposición” desde el canal y las charlas políticas y Porfirio, no solo no lo negó, lo aceptó y dijo, -No, secretario, no se está tratando, si se hace justo eso, oposición al gobierno- así el señor.
Desde luego pasó en el mismo tema extranjero como Representante de México en la ONU, Embajador en la Unión Europa, Bélgica, Gran ducado de Luxemburgo y Observador permanente. Senador, diputado, etcétera, un largo etcétera.
LA TRAICIÓN, saben quien lo traicionó de verdad, acostumbrado a la política, las traiciones eran el pan de día, pero la de Andrés Manuel López Obrador, se la llevó a la tumba, nunca, nunca lo nombra Embajador en Cuba, que era su aspiración final, morir así, decir, como Embajador en Cuba y ¿qué creen? NO LO NOMBRÓ SU AMIGO, al que acompañó más de 18 años, al que aconsejo, al que le puso la banda presidencial como símbolo de un logro de más de uno, de un logro que todos hicieron, a ese, al consejero, al que lo media y media, al que aconsejaba siempre contra los tiburones políticos a ese, que era su amigo, NO LE CONCEDIÓ LA EMBAJADA DE CUBA y con ello, murió.




